Ametlla de Segarra es un pueblecito milenario de 20 habitantes situado en el
centro de Cataluña, donde confluyen las comarcas de la Segarra, Conca de Barberà y Urgell. Por su altitud (más de 700 metros) es
un gran observatorio del llano leridano y de las cumbres pirenaicas
desde el valle de Aran hasta la Cerdanya. La primera noticia documental
de l'Ametlla data de 1077, cuando el conde de Barcelona Ramon Berenguer
I, tras estabilizar la frontera catalana con Al-Andalus, donó la torre del castillo, que todavía hoy se conserva, al señor
feudal de Tarroja Acard Miró, con la finalidad de que empezara a repoblar el lugar.
L’Ametlla preside también la antigua comarca natural de Comalats,
una meseta de orografía muy accidentada, donde se suceden colinas y hondonadas en las que alternan los cultivos de cereales (trigo, cebada, avena, centeno), viña, almendros
y olivos con bosques y rañas de encina, roble mediterráneo
y pino blanco.
Este tipo de vegetación comporta unos cambios estacionales
muy pronunciados del aspecto de la cubierta vegetal, que van del
verde intenso omnipresente primaveral hasta el contraste veraniego
de los cultivos dorados y los verdes forestales.
Desde l’Ametlla se pueden recorrer varias rutas
turísticas. La más próxima, hacia el sur, discurre por la antigua
vía romana que unía Barcino e Ilerda (Lleida), atravesando el valle del río
Corb y las villas medievales de Vallfogona y Guimerà
y enlazando más adelante con la ruta del Císter hacia Vallbona
de les Monges. Hacia el noroeste, la Ruta de los Templarios alrededor del río Cercavins permite visitar antiguos pueblos como Granyena, Montornès, Masdebondia y Verdú. Al norte de Cervera, la Ruta de los Castillos de la Segarra
y la Noguera, incluye algunas de las mejores fortificaciones
de la Cataluña medieval, así como también el Camino
catalán de Santiago, que bordea el río Ondara a su paso por
la Segarra. Hacia el este, el alto valle del río Corb y la villa condal de Santa Coloma de Queralt dan paso a los pueblos medievales regados por el río Gaià.